Los efectos en salud por contaminación del aire se dividen en dos regímenes amplios. Los efectos agudos vienen de exposiciones cortas de alta intensidad: un ataque de asma desencadenado por el polen de hoy, un dolor de cabeza por un pico de CO2 al cocinar, irritación por un pulso de COV de producto de limpieza. Los efectos cumulativos vienen de exposiciones sostenidas bajo-a-moderado durante años: mortalidad cardiovascular, déficit de función pulmonar, deterioro cognitivo. Los dos regímenes tienen impulsores diferentes y responden a intervenciones diferentes.
La literatura de PM2.5 es inusualmente clara en la distinción. El análisis Global Burden of Disease del Lancet atribuye el grueso de las muertes relacionadas con PM a la exposición a largo plazo: la integral de concentración por años. La declaración científica de la AHA cuantifica el riesgo de mortalidad cardiovascular por 10 µg/m³ de promedio a largo plazo. Los picos agudos (días de humo de incendios, inversiones invernales pico) producen aumentos medibles pero menores en admisiones hospitalarias de la misma semana.
Para la mayoría de las decisiones a nivel del hogar, los dos regímenes son visibles en tus datos. El panel rastrea ambos: una vista de pico-día responde preguntas agudas (¿hoy estuvo mal?), una vista de promedio 30 días o 365 días responde las cumulativas (¿mi casa está estructuralmente más sucia de lo que debería?). El umbral relevante difiere por régimen: la norma EPA AQI 24 h para PM2.5 (35 µg/m³) es un número agudo; la guía anual OMS 2021 (5 µg/m³) es cumulativa.
Para asma y otras condiciones con disparadores marcados, los picos agudos dominan. Para riesgos cardiovascular y cáncer, los promedios cumulativos dominan. Para desempeño cognitivo, ambos importan (ver productividad). La IA etiqueta cada alerta con su régimen para que puedas priorizar: una elevación moderada sostenida es estructuralmente distinta de un pico breve marcado, aun cuando los números se parecen.